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«Adiós, Birkenau» de Ginette Kolinka, Victor Matet, Jean-David Morvan, Cesc Dalmases, Ricard Efa y Roger Surroca

Cada vez que escribo, o hablo, sobre cómics relacionados con la Segunda Guerra Mundial recuerdo perfectamente el momento en que conocí a un superviviente de Birkenau… en el propio campo de concentración en Polonia. Un momento de mi vida como historiadora del arte que me marcó profundamente ya que, por aquel entonces, llevaba ya tiempo estudiando conflictos bélicos a través de sus representaciones en el noveno arte. Y aquel encuentro le dio un poco más de sentido tanto a lo que estaba haciendo como a cómo encaré mis investigaciones sobre estos temas tras ese día.

Es por ello que, cuando este año vi – por casualidad – en Bangarang, mi librería de confianza, la portada de Adiós, Birkenau tuve claro que iba a hacerme con aquel cómic y, por suerte, su lectura no sólo fue todo un descubrimiento sino que me aportó muchísimo en cuanto a temas como la memoria, el trauma y la representación tanto de conflictos bélicos como de sus traumas… para que estos, a poder ser, no vuelvan a repetirse. Y todo a través de un punto que me fascina, como es la comunicación y la transmisión de conocimiento a las nuevas generaciones. Pero, entre tantos nombres en la autoría de esta novela gráfica, ¿quién es Ginette Kolinka, y por qué considero importante su historia?

Adiós, Birkenau © Kolinka, Matet, Morvan, Dalmases, Efa y Surroca (2024) Norma Editorial

En abril de 1944, Ginette Kolinka tenía 19 años y, sin saber qué estaba pasando exactamente a su alrededor, fue deportada al campo de exterminio Auschwitz II – Birkenau junto a parte de su familia, algunos de sus miembros murieron a la llegada, otros sobrevivieron, pero lo que allí vivió la entonces adolescente la siguió como una sombra toda su vida, como es lógico. A tal punto, que estuvo cincuenta años sin hablar de ello.

La primera vez que decidió hacerlo fue porque aceptó ser filmada para la Shoah Foundation, que acababa de crear Steven Spielberg. Para sorpresa de la entonces septuagenaria, los recuerdos reprimidos afloraron sin parar. Y desde entonces dedicó su vida a dar testimonio de lo que le había ocurrido, como muchos supervivientes, para que no volviera a ocurrir. Escribió un libro autobiográfico llamado Regreso a Birkenau, en colaboración con Marion Ruggieri (publicado en castellano por Planeta, bajo el sello Seix Barral), llenó su agenda de charlas en colegios e institutos y también organizó con algunos de ellos viajes a Polonia donde revivía una y otra vez su experiencia para hacer reflexionar a los más jóvenes.

En octubre de 2020, a los 95 años, permitió que Victor Matet y Jean-David Morvan la acompañaran en uno de esos viajes a Polonia, tras el que decidió no volver nunca más. Tras ese viaje se crea este álbum desgarrador ilustrado con respeto y maestría con una mezcla única de entereza, humor y optimismo al mirar el pasado de Kolinka y su forma de ver el presente, y de transmitírselo a las nuevas generaciones.

Adiós, Birkenau © Kolinka, Matet, Morvan, Dalmases, Efa y Surroca (2024) Norma Editorial

Adiós, Birkenau muestra primero la historia de la infancia y la adolescencia de Kolinka, entretejido con la infancia de su hijo, quien comenta que de pequeño pensaba que todas las madres llevaban un número tatuado en el brazo. Esta escena es importante porque muestra no sólo como superviviente a la protagonista de la historia, sino también la importancia de la herencia que deja a su hijo como persona luchadora y optimista. Algo que mantiene todavía hoy en día, ya que Kolinka – en el momento de escribir este texto – sigue viva, y ha cumplido ya los 100 años. La narrativa del cómic sigue con la percepción que tenía ella de sí misma, y su religión, antes de la llegada de los nazis a París. Para después empezar a espejarse el pasado, en el campo de concentración, con el presente de Kolinka. Organizando, y realizando, su último viaje a Birkenau con el grupo de jóvenes, y los guionistas del cómic. A partir de ahí, los tiempos históricos se espejan para que les lectores hagan una comparativa entre las vivencias de los personajes, y conozcan poco a poco no sólo momentos terribles del campo de concentración sino también cómo sobrevivieron algunas personas como ella. Y cómo se desarrolló su vida como superviviente.

El cómic trata temas muy duros, y es recomendable sólo para personas adultas, o adolescentes que estén acompañades por profesorado de historia. No sólo por las escenas del campo de concentración, sino por toda la importancia que debe dársele a la forma en que se expone y explica tanto el trauma de haberlo vivido, como el trauma heredado tanto por los familiares como por la sociedad. Esto se ve claramente en las conversaciones que aparecen durante todo el cómic entre Kolinka y los adolescentes que van con ella, y sus profesores, al viaje. Pero también en los detalles de las conversaciones que los adultos tienen cuando los alumnos se han ido a la cama.

Adiós, Birkenau © Kolinka, Matet, Morvan, Dalmases, Efa y Surroca (2024) Norma Editorial

Aun con todo esto, el cómic tiene una mirada esperanzadora para que ciertos errores (o barbaridades) no se repitan, y aprendamos del pasado. Y si bien encender la televisión los últimos años da miedo, vergüenza y terror por las animaladas que siguen ocurriendo en el mundo. Cómics como éste pueden ayudar a entender mejor la inutilidad de dichas barbaridades, porque la violencia sólo genera más violencia. Y es un ciclo que sólo se puede romper desde la empatía.

Como ya he comentado antes, Kolinka permitió que Victor Matet y Jean-David Morvan – guionistas del cómic – la acompañaran en uno de sus viajes en grupo a Polonia, el último que hizo, para ser más exacta. Esto, junto a la lectura de la obra autobiográfica de Kolinka formó la base para la creación de esta obra coral por parte de los guionistas. El equipo al completo lo forman también los dibujantes Cesc Dalmases y Ricard Efa, junto a Roger Surroca, encargado del color del álbum.

Esta obra está claramente pensada para el mercado franco-belga, aunque sea perfecta para todo tipo de lectores interesades en la historia de Europa. El dibujo y la narrativa gráfica es de línea clara, en su vertiente más “francesa”. Es decir, delimita las figuras mediante una línea continua y depurada, tanto los personajes como los fondos tienen una representación realista y, teniendo en cuenta que el cómic abarca dos momentos muy concretos en el tiempo, intenta acercarse lo máximo posible a una narrativa convencional lineal; señalando en todo momento el pasado del presente.

La edición de Norma Editorial tiene traducción, al castellano, por parte de Eva Reyes. Y también puede comprarse en catalán bajo el título Adeu, Birkenau, pero he sido incapaz de encontrar quién es responsable de esa traducción. A la que, sinceramente, me gustaría echarle un ojo. Siguiendo la línea de la edición del álbum francés, en total son 112 páginas a color, cartoné (tapa dura) y un tamaño de 31x23cm. Una muy buena edición tanto en la elección del papel, como en reproducción de imagen.

Adiós, Birkenau © Kolinka, Matet, Morvan, Dalmases, Efa y Surroca (2024) Norma Editorial

El diseño de la portada es MUY llamativo, y tiene un detalle que me encanta, que es que el nombre de la protagonista aparezca como autora principal de la obra. Dándole la importancia, y el sitio, que merece. Pese a que, sin el resto de autorías, esta obra no existiría, y creo también necesario remarcar que el cómic es uno de los medios/formas/versiones – a mi modo de ver – que mejor pueden llevar adelante y expresar como pocos, este tipo de historias. Por sus propias características, porque el papel aguanta toda forma de representación, y la plasmación de dos tiempos espejados funciona en este tipo de historias espectacularmente bien.

Adiós, Birkenau es un magnífico cómic que ojalá no fuera ya necesario, pero por desgracia lo sigue siendo. Mantiene viva la memoria de una superviviente, pero también la de toda aquella gente que murió en los campos de forma horrible, por motivos más que absurdos. En una época donde sólo podemos documentar el presente, creo muy necesario seguir estudiando el pasado para intentar no repetir esquemas. Y esta obra presenta una historia que no sólo afecta a quienes la vivieron, sino a todas las personas que vivimos todavía hoy las consecuencias históricas de la Segunda Guerra Mundial. Ya que, por desgracia, el fascismo nunca fue erradicado, sólo ha estado durmiendo y no podemos permitir que se repita una época terrible para toda la humanidad.

 

Autoría:
Ginette Kolinka, Victor Matet, Jean-David Morvan, Cesc Dalmases, Ricard Efa y Roger Surroca

Editorial:
Norma Editorial

Traducción:
Eva Reyes

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