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«Bruma vol.1 El despertar del dragón» de Jérôme Pelissier y Carine Hinder

Lo malo de considerarme una lectora omnívora (que leo de todo) es que siempre tengo toneladas de cómics y libros por leer. ¿Lo bueno? Ser capaz de disfrutar obras magníficas, aunque en teoría no estén pensadas para mi edad. Y ésta es una de esas lecturas que no se puede perder nadie.

Aunque del tema de la edad y las lecturas dirigidas/recomendadas tengo intención de escribir un texto propio, por lo que no me extenderá aquí con eso.

La historia de Bruma y El despertar del dragón empieza con un cerdo negro monísimo que se aleja del bosque y se adentra en una población, en busca de la verdadera protagonista de la historia: Bruma, una niña pelirroja que va siempre vestida de bruja, gorro de pico incluido. El cerdo, que hace las veces de narrador, alivio cómico y compañero de aventuras, se pasea por la población hasta toparse con Bruma, la niña que sueña con convertirse en la bruja oficial del pueblo y que lo adopta de forma unilateral como aprendiz de brujo. Poniéndole de nombre Hubert, y apodado Tocinillo a ratos. La verdad es que si no fuera por el pobre cerdo Bruma se metería en todavía más problemas de los que lo hace durante la historia.

Bruma vol.1 El despertar del dragón © Jerôme Pelissier y Carine Hinder (2025) Astiberri Ediciones

En esas primeras páginas les lectores no sólo conocen a estos personajes, sino también al padre de Bruma, un hombre grande y bonachón que se dedica a pescar para dar de comer al pueblo. Y, aunque intenta que Bruma aprenda a pescar, la niña tiene claro a lo que ella se quiere dedicar. Pero también conocemos un poco la distribución de la población, con unos diseños preciosísimos, sus habitantes y parte de sus creencias. Porque en varios momentos se menciona a la bruja Naia, quien en teoría desapareció tiempo atrás, pero sigue protegiendo el pueblo con su magia… o por lo menos, eso cree todo el mundo.

Tras un desencuentro con su padre por no tener paciencia para la pesca, y haber “secuestrado” a Hubert, Bruma recibe por parte de su padre una buena conversación – donde conocemos un poco más a la protagonista, y su historia – y un grimorio de magia que éste tenía guardado para ella. A partir de ese momento, y más decidida que nunca, Bruma se pone manos a la obra junto a Hubert y su amigo Hugo para poner en marcha una tienda de brujería. Lo que se convertirá en el inicio de una gran aventura para los tres cuando no sólo un hechizo salga mal, sino que los lleve incluso fuera de las lindes del pueblo donde la magia de Naia no puede protegerles.

Me parece increíble que éste sea el primer cómic de este dúo de artistas. Pero lo es. Al finalizar este primer volumen, porque se trata de una serie, hay unas páginas extras con información sobre la vida de la pareja y cómo se gestó esta serie. Ambos son ilustradores, y en el caso de Pelissier también había trabajado como guionista. El caso es que en esas páginas cuentan cómo deciden darle una vuelta a su vida familiar, huir de París dejando un trabajo seguro e irse a vivir a una zona más rural de Bretaña. Literalmente fue huir de la gran ciudad, e irse a vivir a la aldea de Astérix y Obélix. Y a partir de ese cambio vital se gestó esta serie infantil que está siendo un exitazo en Francia y que, por suerte, ahora tenemos en castellano.

Bruma vol.1 El despertar del dragón © Jerôme Pelissier y Carine Hinder (2025) Astiberri Ediciones

El trabajo de ambas está influenciado por el de la otra persona, ya que Hinder diseña y dibuja mientras Pelissier escribe el guion, pero también colorea. Por lo que el trabajo está muy entrelazado. Aunque trabajan en digital, la obra carece de delineados negros y parece que esté todo dibujado y coloreado con lápices de madera. Además, los diseños de personajes no tienen muchas líneas rectas, abundan las figuras redondeadas. Los fondos son cálidos y detallados, y se entrelazan páginas dobles con esos fondos para que respire la escena, con viñetas continuadas en un fondo blanco, para las escenas de más acción. Lo que dota a toda la obra de una luminosidad y amabilidad muy agradables.

Otro punto de la narración que me ha gustado mucho es que, aunque en la obra Hubert no habla – ni con Bruma, ni con ninguno de los otros personajes – sí que actúa como narrador activo de la historia, por lo que sus bocadillos tienen un fondo negro. Y sus acciones, o forma de actuar a espaldas de la protagonista, da un aire de realidad a todo. Sí, un cerdo que anda sobre sus patas traseras y es capaz de llevar una cesta es quien le da el punto realista a la obra. Y me explico, Hubert actúa a espaldas de Bruma, ayudándola sin que ella lo sepa. Exactamente igual que haría una persona adulta responsable de una niña tan movida como ella. De esta forma lo que consiguen Pelissier y Hinder, es mostrar a les peques que lean la obra – de forma sutil pero efectiva –  lo importante que es tener toda la información sobre lo que ocurre a nuestro alrededor. Ya que hay conflictos que se solucionan gracias a la intervención de Hubert sin que Bruma ni Hugo se enteren. Algo que, por otra parte, los adultos apreciarán en su lectura. Eso que siempre nos gusta encontrar de “capas de lectura” para todas las edades. Aquí ocurre, y de forma muy divertida.

Porque ésa es otra, la historia está inspirada en lugares y personas reales, pero el hilo conductor de todo es el humor. Pelissier y Hinder se dieron cuenta que sus hijos se quedaban más con las historias que les hacían reír, y lo utilizan de forma más que consciente en esta historia. No sólo para obviamente divertir, sino para generar esa sensación de maravilla en les lectores y que quieran seguir leyendo.

Bruma vol.1 El despertar del dragón © Jerôme Pelissier y Carine Hinder (2025) Astiberri Ediciones

La edición en castellano corre a cargo de Astiberri Ediciones, en su colección infantil denominada Txikiberri, con traducción por parte de Diego de los Santos. Es una obra cortita, de 64 páginas, pero merecen la pena todas y cada una de ellas. Tapa dura, con título – y otros detalles – metalizados en la portada, un tamaño de 21×28,5cm y papel satinado. Perfecto para peques que quieran trastearlo, leerlo y disfrutarlo. En teoría en la web de la editorial pone que es para peques a partir de los 7 años, pero como siempre digo, depende mucho de la experiencia lectora de cada une. Mi recomendación es que los adultos responsables lo lean antes, y decidan. Entre otras cosas porque imagino que serán quienes estén leyendo esta reseña.

Como comentaba antes, en Francia la serie de Bruma ha sido todo un éxito, en el momento de escribir esta reseña hay más de doscientas mil copias vendidas y han recibido varios premios de la crítica. Pelissier y Hinder están trabajando en el quinto volumen, así como obras derivadas (animación e historias cortas de los personajes, entre otras). Eso sí, aunque ahora mismo sólo tengamos el primer volumen, hay que decir que se puede leer de forma autoconclusiva. Y aunque termine con un final abierto, por motivos obvios, tiene su propio cierre al problema que se plantea en este número.

Personalmente me ha ENCANTADO este cómic, y podría leer mil números más si mantienen el nivel de humor, preciosidad y curiosidad que generan en lectores de todas las edades. El único problema que le veo a esta serie es que me dan ganas de visitar la Bretaña Francesa y no tengo tiempo ni dinero para hacerlo… así que, por el momento, habrá que conformarse con las relecturas y con pedirle a la gente de Astiberri que sigan deleitándonos con los siguientes números lo antes posible.

 

 

Autoría:
Jérôme Pelissier y Carine Hinder

Editorial:
Astiberri Ediciones

Traducción:
Diego de los Santos

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