Hay muchas autorías en el cómic patrio cuya producción se la debemos a Francia. Todo el tema de la industria del cómic en Francia (y Bélgica, ya que nos ponemos) en comparación con España es un melón muy grande y complejo en el que no voy a entrar ahora mismo. Pero baste decir que, aun cayéndome mal muchos parisinos, no puedo sino dar las gracias por la oportunidad que dan a muchas autorías españolas. Entre ellas está la firma de Jaime Martín, nombre que como poco sonará a les lectores de cómic interesades en la historia por sus obras Las guerras silenciosas, Jamás tendré 20 años y Siempre tendremos 20 años, publicadas todas ellas por Norma Editorial en nuestro país, pero realizadas originalmente para el mercado francés. Tema al que volveré algo más adelante.
Tras la publicación del final de su mencionada trilogía, el pasado año Jaime Martín publicó una nueva obra de corte histórico, relativamente local, con un punto de oscurantismo muy interesante llamada Un oscuro manto. Obra autoconclusiva que trata temas universales a través de unas figuras no muy conocidas, por lo menos hasta el momento para mí, llamadas trementinaires.
Un oscuro manto © Jaime Martín (2024) Norma Editorial
Las trementinaires, según la doctora en historia y teoría del arte Elisa Garrido*, fueron un grupo de mujeres conocedoras de los recursos naturales y sus usos medicinales, que habitaban el Pirineo Catalán, particularmente el valle de La Vansa y Tuixent. Y es en esa zona montañosa donde se desarrolla la historia de Un oscuro manto, historia protagonizada por dos mujeres. Una de ellas es Mara, una de esas trementinaires que, sin embargo, empieza a pasarle factura su estilo de vida debido a su edad. Vivir en el monte sola, las caminatas para recoger materiales, todo el trabajo necesario para la creación de sus remedios y luego sus viajes… empiezan a ser demasiado para hacerlo sola. Sin embargo, su soledad se ve interrumpida por el encuentro con una mujer más joven que ella inconsciente en medio del monte. Pelirroja, con una vestimenta de una calidad muy superior a lo utilizado en esa zona, y un manto negro a su alrededor, la forastera se ve acogida en la casa de Mara sin saber que su aparición pondrá en movimiento toda una serie de eventos a tener en cuenta.
Tanto Mara como la joven pelirroja tienen que aprender a comunicarse entre ellas, ya que la segunda parece ser muda. La trementinaire no sólo cuida de ella para devolverle la salud, sino que la incluye en su día a día, y empieza a enseñarle su modo de vida además de transmitirle todo el conocimiento que posee respecto a las hierbas locales, sus propiedades medicinales y cómo utilizarlas no sólo para curar sino también para comerciar.
Un oscuro manto © Jaime Martín (2024) Norma Editorial
Pero Mara no vive aislada del todo, aunque su casa – que podría considerarse más bien una simple cabaña, rodeada de naturaleza – esté separada de la población más cercana, no muy lejos hay un pueblo donde distintos personajes se hacen recurrentes en la historia. Ya que ni siquiera las trementinaires podían vivir en total soledad. Y es aquí donde entra en juego la época y sus convenciones sociales, con esa dualidad tan cínica a veces entre la necesidad – por no tener médicos cerca – y la expectativa de cómo deberían ser las cosas.
Uno de los puntos más interesantes de Un oscuro manto, tal y como he mencionado al principio, es que trata un tema local (la historia de las trementinaires) a través de temas muy universales. Jaime Martín incluye aspectos de misterio para hacer avanzar la trama, y lo hace magníficamente, pero todos ellos se desarrollan a través de tramas terriblemente humanas y cotidianas. Pero me explico, como siempre sin destrozar la lectura a nadie.
En las primeras páginas del cómic vemos huir a la mujer pelirroja, perseguida por un lobo negro que habla con ella. Para después saltar directamente a la historia de Mara y su encuentro con esta joven. Obviamente, ambos personajes tienen sus secretos que irán desarrollándose a lo largo del cómic, pero no serán estos secretos los que precipitarán los acontecimientos. Sino los personajes alrededor de ellas. Personajes que se dividen en tres grupos: niñes, hombres adultos y mujeres adultas.
Un oscuro manto © Jaime Martín (2024) Norma Editorial
Los hombres adultos que aparecen en la historia son un reflejo claro de la violencia sistémica de la sociedad del momento. No sólo reflejado en los vecinos del pueblo, sino también en las figuras de la autoridad, incluidas las religiosas. Todos ellos ejerciendo un poder, y una violencia, vertical donde las mujeres solas y viejas – como Mara – son el último eslabón de una cadena que apretar. Esto se ve claramente cuando incluso los niños pequeños agreden a Mara no sólo verbalmente. El grupo de mujeres adultas, por su parte, muestran esa convención social de no poder llevar la contraria a los maridos/hombres del pueblo/figuras de poder, pero sin embargo comprenden a Mara a la par que a veces la desprecian cuando va al pueblo. Mientras que el último grupo serían las niñas pequeñas, representadas por un personaje en concreto, quien no sólo admira a Mara, sino que quiere aprender todo lo que ella sabe porque es consciente de la importancia de su trabajo. Y es ahí donde entra el mayor cinismo del grupo de adultos, todos quieren algo de Mara, pero públicamente casi todos la desprecian por unos motivos más absurdos que los anteriores. Sin embargo, siempre terminan volviendo a su cabaña por necesidad.
Jaime Martín muestra así no sólo una historia muy interesante de las trementinaires, sino también el reflejo histórico de la distorsión del conocimiento y su transmisión oral. Aunque el autor ha decidido centrar su historia en una trementinaire sin familia, algo que no era la norma pero que le da pie a muchas situaciones y misterios a resolver, y lo hace. Lo normal era que todo el conocimiento se compartiera entre las mujeres de una misma familia (abuelas, madres, hijas…). Eso sí, no hay que olvidar que estamos hablando de un cómic que tiene que resultar, y resulta, interesante de leer para un público que puede no conocer estas figuras. Y ahí es donde se encuentra ese punto más oscurantista del autor, que envuelve la historia en un halo de misterio a resolver: ¿Quién es la mujer pelirroja realmente, y de qué o quién huye? ¿Qué está ocurriendo en el pueblo, y en el valle, para que el vecindario esté alterado? ¿qué hará Mara ahora que se ve incapaz de seguir caminando tanto como era necesario, cómo sobrevivirá al siguiente invierno?
Al principio de la reseña comentaba que muchas obras, y autorías, locales se las debemos al mercado francés. Y Un oscuro manto es una de esas obras que le debemos a la editorial Dupuis, con quien Jaime Martín lleva años trabajando. La narrativa de este álbum es bastante convencional, no hay que olvidar el público al que originalmente iba destinado – el francés – sin embargo, los giros de guion y los secretos se van revelando poco a poco y hacen que la historia fluya perfectamente. El apartado gráfico de las obras de Jaime Martín se basa, normalmente, en la expresividad de sus personajes y el color, así como en la representación lo más fidedigna posible de los sitios y eventos que está relatando. En este caso, esa representación fidedigna se ciñe más bien a los personajes, sus vestimentas y demás, mientras potencia el color y la expresividad de la naturaleza de los Pirineos al servicio de la historia de Mara y los demás personajes.
Un oscuro manto © Jaime Martín (2024) Norma Editorial
Por suerte, también podemos disfrutar nosotros de la obra tanto en castellano como en catalán (Un fosc mantell) gracias a Norma Editorial. La edición es en tapa dura, tamaño álbum (23×30,2cm) y son 112 páginas a color con un prólogo – muy interesante – titulado Encontrarse con la sombra firmado por Layla Martínez, ensayista y novelista. Prólogo que me parece que ayuda mucho a poner en situación a les lectores, sin destripar absolutamente nada de la historia. Tras el final, hay dos ilustraciones que el autor creó especialmente para la edición francesa y que aquí aparecen como extras. Y luego un detalle que me ha gustado mucho es que Martín añade al final no sólo una serie de agradecimientos, sino también unas disculpas y una dedicatoria. Un triple apartado que me ha parecido no sólo curioso, sino muy sincero y generoso. De esos detalles que hacen la obra más redonda todavía. Al igual que las explicaciones a pie de página de algunas hierbas y ungüentos que aparecen en la historia.
Leído en castellano, la verdad es que el cómic me ha fascinado, entre otras cosas porque desconocía por completo la figura de las trementinaires. Sin embargo, teniendo en cuenta que he estudiado toda mi vida tanto en castellano como en valenciano, creo que ahora quiero volver a leer este cómic también en catalán. Me parece que tiene mucho más sentido, conociendo el idioma, hacerlo así. Sea como fuere, no puedo hacer sino recomendar muchísimo esta lectura a toda aquella persona que esté interesada en la historia de las mujeres o de la ciencia, en figuras locales poco conocidas o la transmisión de conocimiento. Si queréis echarle un primer ojo, o lectura, podéis encontrar las primeras páginas en la web de la editorial.
Y, si todavía tenéis dudas de si haceros con este cómic o si es para vosotres o no, puedo responderos a vuestras preguntas en mis redes sociales, ¡nos leemos!
*Muy recomendable seguir las redes sociales de Elisa Garrido (Ciencia con Arte), podéis encontrarla en estos links de BlueSky e Instagram.