Desde hace un tiempo, un par de temporadas ya, participo como colaboradora en el programa de radio Territorio9 donde el pasado febrero hablé sobre las campañas centradas en el amor romántico, entorno al 14 de febrero, y cómo me parecía que había otros tipos de amor también interesantes para reivindicar en esas fechas.
Y esto lo hice a través de varias recomendaciones, entre la que destacaba la de uno de mis cómics favoritos de este año. Que, si bien no está siendo mi año con mayor volumen de lecturas, estoy teniendo la suerte de leer obras que me están marcando mucho para bien. Y una de las primeras del año fue Valentina y el amor verdadero de Gene Luen Yang y Leuyen Pham, un cómic cuyo público objetivo – en teoría – es juvenil, pero que yo creo que se puede disfrutar a partir de los doce años hasta los ciento veinte. Más o menos. El caso es que trata temas que a mí me entusiasman y lo hace con una sensibilidad y óptica muy interesante.
Valentina y el amor verdadero © Gene Luen Yang y LeUyen Pham (2025) Astiberri Ediciones
Valentina y el amor verdadero cuenta la historia de – obviamente – Valentina, una joven estadounidense de Oakland (California) – de ascendencia vietnamita – que adora celebrar San Valentín desde que es muy pequeña. Todos los años invierte tiempo, esfuerzo y dinero en crear cartas, postales y felicitaciones de todo tipo no sólo para su padre, sino también para su mejor amiga y el resto de compañeros de su clase. Además, tiene un amigo imaginario con forma de pequeño querubín que potencia su afinidad por esta celebración.
¿Es Valentina intensa? Tampoco tanto, teniendo en cuenta la edad que tiene, simplemente está enamorada del amor y lo que ese día representa. Sin embargo, el día de San Valentín de su catorceavo cumpleaños ocurre algo terrible. Su padre le confiesa, sin querer, que le ha mentido durante toda su vida sobre un tema relacionado con su madre.
Devastada por la noticia, y por la forma de enterarse, Valentina empieza a plantearse qué es realmente el amor verdadero y si merece la pena todo el sufrimiento. En ese momento se presenta ante ella el espíritu mártir de San Valentín, y le ofrece quedarse con su corazón para no volver a sufrir más. Y le da un año de moratoria para decidirse. En el próximo festival del Têt, la celebración vietnamita del año nuevo lunar, el espíritu volverá para saber qué ha decidido Valentina.
Valentina y el amor verdadero © Gene Luen Yang y LeUyen Pham (2025) Astiberri Ediciones
Cuando estaba preparando el programa de radio donde hablé de este cómic, me interesaba hacer recomendaciones que trataran distintos tipos de amor. Que, como comentaba antes, no se centrara exclusivamente en el amor romántico, sino también centrado en el familiar o la amistad, entre otros. Y este cómic los navega todos.
Primero, el amor paternofilial. La relación entre Valentina y su padre parece idílica en un inicio, pero tras conocerse el secreto que guarda – y que no voy a comentar para no reventar un punto de la trama muy interesante – desemboca en una muy distinta donde aparecen rencores, desconfianzas y obvios problemas de comunicación. No sólo relacionados con el secreto, sino con la propia adolescencia de Valentina. Toda la relación entre ambos personajes me parece magnífica, tanto en su problemática como en su resolución.
En cuanto a familia, un personaje que me ENCANTA de esta obra es la abuela paterna de Valentina. A través de ella se desarrolla toda una historia centrada en el punto de vista cultural de dos generaciones distintas: el de Valentina, de ascendencia vietnamita pero que se ha criado desde siempre en Oakland, y la de su abuela, que muestra la cultura vietnamita más tradicional.
Valentina y el amor verdadero © Gene Luen Yang y LeUyen Pham (2025) Astiberri Ediciones
En ella podemos encontrar a una migrante que ha decidido activamente no terminar de aprender inglés, utiliza muchos infinitivos cuando habla, y las estructuras de las frases son un desastre. El personaje muestra ese punto de desconexión con el idioma que se habla a su alrededor, acentuando unas diferencias culturales que intenta inculcar a Valentina para seguir teniendo unas raíces que a veces le resultan bastante ajenas. Sin embargo, es un personaje que también evoluciona de forma muy sorprendente y que aporta muchísima información para les lectores. Además, en este cómic aparecen distintas representaciones de distintas comunidades asiáticas (familias coreanas y chinas) en Estados Unidos.
Segundo, en cuanto al amor romántico más convencional, se presenta en forma de amoríos entre Valentina y sus congéneres. Las edades en la historia van desde los 14 a los 17 años, ya que se trata de un cómic juvenil que trata el coming of age o llegada a la vida adulta, y pasan un par de años en total en la trama. Su mejor amiga, pese a apoyar a Valentina con sus ideales de San Valentín, no cree en el amor para nada, es una cabra loca que cada día está con un uno. Y piensa que ir de flor en flor para que nunca te hagan daño es la mejor opción. Otra forma de ver las relaciones emotivo-afectivas que conllevará algunos problemas de comunicación y comprensión entre las amigas.
En su intento de decidir qué hacer respecto a la oferta del espíritu de San Valentín, y su promesa a su abuela de integrarse más en la cultura asiática de la ciudad, Valentina decide aprender la danza de los leones – que yo había malinterpretado inicialmente como danza de los dragones – apuntándose a unas clases donde no sólo tendrá relación con una maestra de la que aprenderá muchas cosas, sino también con chicos de más o menos su edad, que se convertirán en los protagonistas de esa tensión afectiva adolescente que, obviamente, formará parte de su dilema sobre el amor verdadero.
Valentina y el amor verdadero © Gene Luen Yang y LeUyen Pham (2025) Astiberri Ediciones
La autoría de este cómic pertenece a Gene Luen Yang, guionista – en este caso – y embajador nacional de la Literatura Juvenil por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos en 2016. En sus obras, y su activismo, defiente la importancia de la lectura, y en particular la diversidad en los libros. Algo que queda patente en esta obra, no sólo en la variedad de personajes, sino de tramas tratadas. El apartado gráfico corre a cargo de Leuyen Pham, quien hasta el momento había trabajado en cientos de obras infantiles. Ésta es su incursión en una obra para un público ligeramente más adulto, o lo que se considera en el mundo anglosajón young adult. La narrativa gráfica es bastante tradicional, en cuanto a la disposición de viñetas y transiciones. Sin embargo, el uso del color y la representación cultural que hace muestra de forma clara la implicación de ambas personas en todo el proceso creativo de la obra. Tanto Gene Luen Yang como Leuyen Pham eran autorías superventas por separado, pero con la publicación de Valentina y el amor verdadero han roto todos sus récords. Además, han recibido tres premios Eisner por esta obra: mejor publicación juvenil, mejor obra (autoconclusiva) y mejor guionista. Aunque el tema premios, para mí, es secundario, sirva esta nota para en un futuro tener la información cuando relea la reseña en busca de información. Porque sí, soy de esa gente que relee sus propias notas. Aunque del tema premios quizá escriba en otro momento, hablando sólo de eso.
En España la obra salió a la venta a principios de este mismo año gracias a Astiberri Ediciones, con una edición preciosa en tapa blanda (rústica), papel mate a todo color y más de 350 páginas con traducción de Rubén Lardín, Creo que lo he comentado en casi todas mis últimas reseñas, pero cada vez estoy más a favor de la «tapa blanda» tanto para cómics como para libros. Aunque en el tiempo se mantienen/conservan mejor en tapa dura, la verdad es que estoy en un momento en que disfruto mucho más este tipo de encuadernaciones.
Valentina y el amor verdadero es una obra divertida y emocional, pero no dramática, donde se muestran distintas formas de entender y expresar el amor. Con unos personajes interesantes y complejos, pero muy accesibles para todo tipo de lectores. Una magnífica lectura a tener en cuenta si se tiene interés en el amor, las culturas asiáticas, la adolescencia en toda su complejidad o la comunicación entre generaciones. Para mí, una de las publicaciones del año, sin duda.