Éste iba a ser mi primer congreso de la Asociación de Estudios Japoneses en España, y aunque terminaron aceptando mi ponencia, tuvimos que participar finalmente on-line debido a la progresión de la pandemia. Por lo que, al igual que ya había ocurrido en Comics in Dialogue terminamos enviando nuestra participación en video, y luego interviniendo en directo en las discusiones propias tras las presentaciones.
En mi ponencia Elementos que conforman la historia: el manga como testimonio de la Segunda Guerra Mundial acerqué la investigación de mi tesis doctoral al manga, en un primer acercamiento a esa parte de la Segunda Guerra Mundial. En especial me interesaba hablar de la memoria histórica y de algunas cuestiones de género.
La memoria histórica es un constructo social necesario nacida tras eventos históricos horribles, a través de una memoria colectiva que se conforma con testimonios, historias que se comparten oralmente, y que muchas veces no son capaces de expresarse más que mediante el arte. La Segunda Guerra Mundial sigue siendo uno de los conflictos bélicos del siglo XX más estudiados, por su crueldad, y el terrible impacto social que tuvo. Muchos de los supervivientes europeos convirtieron sus historias en cómics y novelas gráficas para lidiar con las secuelas del conflicto. Al mismo tiempo, ocurría lo mismo en Japón. Tras la guerra – y en el caso de Japón, tras las bombas nucleares – empezaron a publicarse obras gráficas relacionadas estrechamente con lo ocurrido. Sin embargo, no sólo son interesantes para el estudio del conflicto bélico, y sus consecuencias, las obras realizadas durante esos años. Debido a la dureza de la contienda, muchas historias quedaron relegadas a un segundo plano. Con el paso de los años, y el estudio de los eventos, se han ido redescubriendo historias relacionadas con la contienda. Un buen ejemplo es la obra Cocoon de Machiko Kyo, quien representa una historia real sobre un grupo de chicas, estudiantes de instituto, que tuvieron que prestar ayuda médica durante los bombardeos.
A través del análisis de esta obra y la comparativa con sus homólogos europeos, mostré cómo el manga funciona como fuente para el estudio de la historia. Y cómo, además, es capaz de crear esa memoria histórica sobre Japón – y la Segunda Guerra Mundial – de la que carece la sociedad europea, mediante un arte – el manga – cada vez más arraigado en los hábitos de lectura occidentales. Además de añadir un análisis de género en torno a la obra, y lo que en ella ocurre, ya que – como ocurre en Europa – tras el conflicto, se editaron pocas obras desde el punto de vista de las mujeres que sufrieron la contienda. Con el tiempo, y cada vez más, supervivientes en ambos continentes han ido representando sus historias. O aquellas que sus compañeras no pudieron contar. Y es que la guerra no afectó por igual a todo el mundo, y en el caso de las jóvenes representadas en este manga, se identifican patrones que no sólo ellas tuvieron que sufrir. Sino que se repitieron tanto en Japón como en Europa, y que puede verse en obras como We are on our own de Miriam Katyn, entre otros. Mostrando así las diferencias, y las similitudes, entre la representación gráfica de la Segunda Guerra Mundial en el cómic europeo, y el manga.
Ejemplo de algunas de las diapositivas que usé como apoyo visual durante mi ponencia:








Cocoon © Kyo Machiko, Editorial Kodai, 2020 / We are on our own © Miriam Katyn, Drawn & Quarterly, 2006 / Presentación © Iria Ros, 2020